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En unos tiempos en los que apenas había
autopistas y desviaciones de las poblaciones, un camión cisterna provocó una
catástrofe en un camping.
Un camión cisterna cargado de propileno
explosionó en la carretera a la altura del camping Los Alfaques, en San
Carlos de la Rápita (Tarragona), arrasando la instalación y produciendo la
muerte a 150 personas y heridas a
más de 500. Al final el total de personas fallecidas fue de 214
En
menos de un minuto, la mitad del camping Los Alfaques, con cabida oficial para
260 personas y, al parecer, muy superado en su aforo, quedó arrasado por el
chaparrón de propileno ardiente, cuya temperatura de ignición se sitúa a
los 1.500 grados. El camión de la muerte explosionó a las dos y media de la
tarde y proyectó hacia uno y otro lado de la carretera su mortífera carga. A
la izquierda, doce chalets y una discoteca quedaron arrasados. A la derecha,
la mitad del camping, donde almorzaban en bañador varios centenares de
personas, sufría una tormenta de fuego y humo, calcinando al instante, en
segundos, los cuerpos de casi un centenar de hombres, mujeres y niños, y
causando quemaduras de alta gravedad a centenares de personas de vacaciones.
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